Mentiras y verdades

¿Sabías que 2 latas de cerveza suponen 0,5 gramos por litro aproximadamente para un varón de 70 kg de peso? O lo que es lo mismo, 2 vasos y medio de Vino o dos vasos de whisky. En el caso de una mujer la cantidad de bebida estimada es aun inferior para alcanzar la misma tasal, en principio es debido a diferencias en las enzimas que metabolizan el alcohol, aunque hay personas con una mayor sensibilidad que otras.

También hay que tener en cuenta que a menos peso, los efectos del alcohol aumentan, aunque también puede variar en función del individuo que lo ingiere. Por otro lado influye la alimentación, tanto en el tipo de alimento (proteínas, hidratos…) como en la cantidad ingerida. En ayunas, el nivel de alcohol en sangre es más elevado porque la comida reduce la velocidad de paso del alcohol a la sangre.

Y sin duda alguna, la costumbre de tomar alcohol es importante para llegar a la misma tasa que si no estás acostumbrado, si no estás acostumbrado a beber nada, tardas menos tiempo en llegar a la misma tasa de alcoholemia.

Sin embargo, y a pesar de la información de la que disponemos contrastada científicamente, aun hay ciertos mitos del todo inciertos que intentan, sin éxito, disminuir los niveles de alcohol en sangre, y principalmente, en controles de alcoholemia. NO es cierto que masticar chicle, beber agua, ingerir aceite, correr, vomitar, dormir, tomar café…  puedan conseguir que nos emborrachemos menos, en todo caso, podrán retrasar los efectos, pero los alcoholímetros miden el alcohol que se encuentra en los pulmones, por lo que no servirán para disminuir la tasa.

Recuerda que lo ideal es 0,0 alcohol porque a partir de la primera copa, los sentidos se ven afectados, entorpeciendo nuestros movimientos en detrimento de la seguridad.

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